Camino hasta la cocina con sigilo, no estaba dispuesta a ser vista por el nuevo; ese tipo no hacía más que ponerla nerviosa, y no porque fuera atractivo, era algo en su aura que no le gustaba en lo más mínimo.
Coloco su taza bajo el dispensador, bajo la llave del agua caliente y una vez la tuvo llena la retiro, no sin antes subir nuevamente la llave. Olisqueo complacida el olor a jazmín que invadía suavemente el pequeño espacio. Contenta consigo misma, salió del mismo modo rumbo a su escritorio - ¿Qué es esa nueva infusión? - Rosa la miro con curiosidad en cuanto ingreso a la oficina - te de jazmín - murmuro intentando no llamar la atención - ¿para qué sirve? - no estaba segura de querer comentárselo.
Rosa era de ese tipo de personas que no hacen más que preguntar hasta haber obtenido toda la información - no lo sé realmente, solo me gusta su olor - comentó restándole importancia; y antes que su compañera tuviera tiempo de preguntar por más, camino hacia su escritorio.
Esa se había vuelto su rutina diaria desde hacia unas semanas, todos los días entre las dos y tres de la tarde, tomaba su taza, iba a la cocina, la llenaba de agua hervida y luego colocaba una de sus infusiones chinas preferidas. Ese era su momento del día. Y era justamente en ese instante cuando se permitía pensar y dejarse llevar por sus más oscuros recuerdos.
- Necesito espacio - él se lo había pedido hacía semanas, después de casi cuatro años de relación - tengo problemas en casa que debo resolver y tú siempre haz dicho que yo soy el problema en esta relación. Necesito mi tiempo, encontrarme conmigo mismo, no es que no te ame, es solo... no puedo darte el tiempo que me pides. Mi abuelo esta mal y por ahora él es mi prioridad - cada que lo recordaba las ganas de llorar volvían a invadirla; y era justamente el te de jazmín lo que de algún modo le permitía relajarse... aunque no siempre funcionaba.
Ella sabía que no era que él no la amara, si no, no seguirían siendo amigos, no seguirían viéndose, intercambiando llamadas, apoyándose, corriendo al lado del otro cuando este estaba en problemas... no seguirían los besos y las caricias; pero era tal vez "ese" pequeño detalle del no saber en donde estaban lo que la tenía tan tensionada - deberías dejar de verlo - había dicho su hermana - te va a hacer daño, no creo que él sea una mala persona, pero necesitas tiempo para ti - lo sabía, no podía decir que no fuera así. Pero lo extrañaba... lo necesitaba.
Tantos años juntos no iban a desaparecer de la noche a la mañana, tantos besos, miradas cómplices, caricias, susurros, risas, secretos... y aún "aquel" detalle que solo ellos dos conocían.
Habían tenido una historia juntos, toda una novela que se había visto destruida una noche sin previo aviso. Y era justamente esa noche lo que hacía que le doliera el pecho y se le formara un nudo en la garganta cada cierto rato.
Quería llorar nuevamente, quería decirle lo mucho que la lastimaba no estar a su lado, pero no podía hacerlo. Ya lo había hecho hacia semanas y no podía volver a caer en ello - Cassandra, necesito el detalle de este reporte - Rosa estaba a su lado con el semblante tenso mientras mostraba unas hojas que a penas pudo reconocer - en seguida - respondió casi mecánicamente.
- No te duermas - casi rió Oscar a su lado - aún faltan un par de horas para que el día acabe.
- No me duermo - sonrió - solo pensaba - Oscar le agradaba, era su superior, pero las conversaciones con él eran fáciles. Sin tensiones de por medio, había descubierto que él era un gran amigo; un ser humano sumamente hábil pero con la obsesa idea que era soltero; a pesar de estar comprometido; y que aún podía hacer lo que quisiera - Hasta que mi documento no diga casado, soy soltero - le repetía cada que ella le recordaba sobre su compromiso.
Intentando no estrezarse volvió a su labor no sin antes volver a darle una rápida mirada a su celular. Alexis no le había escrito ni llamado en todo el día ¿estaría bien? lo último que recordaba es que le había dado el buenas noches la noche anterior. ¿Estaría molesto? no tenía sentido, ella no recordaba haber hecho nada; claro que recientemente había descubierto que su inteligencia emocional se encontraba poco desarrollada, por lo que bien ello podría significar que había dicho algo que no debía como - hay vacantes de becas para el extranjero, he pensado en postular ¿qué opinas? - recordaba haberle dicho aquello mientras caía dormida. En realidad solo lo había dicho para con ello tentar terreno.
Aún esperaba que él le pidiera regresar, y en su vano esfuerzo por presionarlo, se le había ocurrido comentarle aquello; para su mala fortuna él no respondió, aparentemente estaba cayendo dormido al igual que ella - ¿dijiste algo? - había murmurado entre sueños - solo te daba las buenas noches - mintió descorazonada - buenas noches Casy cat - le encantaba el apelativo que él le había puesto - descansa hermosa, hasta mañana.
Si ello no había sido el detonante, entonces ¿qué? no había otro motivo... aunque con Alexis nada estaba seguro, tal vez solo estaba ahogándose en un vaso con agua, como tantas otras veces. Respiro hondo - aquí lo tienes - murmuró acercando su recién impresa hoja a Rosa.
- ¿Siempre irás a la exposición? - pregunto Oscar, cuando se hubo sentado nuevamente en su escritorio - sí - esa noche había una presentación de las espadas de "Game Of Thrones" en una ciudad cerca de donde trabajaba y había planeado ir. Recientemente se había vuelto fanática de la serie y moría de ganas por conocer los artículos de colección.
Aunque aún no estaba totalmente segura, pues era la primera vez que iría a algún lado completamente sola, siempre la acompañaba Alexis, y cuando él dejo de ser su novio, Mía, su hermana, había pasado a ser su compañera; y si no podía, siempre estaba su madre, dispuesta. Pero esa noche ninguna de sus opciones podría, aunque Clau, su mejor amiga, había dicho que le daría alcance.
Conociéndola, llegaría tarde nuevamente, por lo que era muy probable que ella se pasará la exposición solo con su propia compañía.
Desalentada, volvió a concentrarse en su trabajo... los minutos avanzaban y pronto sería hora de salir; y muy a su pesar, aún no tenía un plan para llegar a la exposición y sobrevivir a ello.
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